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Trabajar con el asistente

Dos burbujas de conversación luminosas flotando sobre ondas de luz azul y violeta en un fondo oscuro

El asistente es la ventana de conversación del ERP. Se le pregunta en lenguaje normal y responde sobre el manual del programa y sobre los datos de tu empresa. Además puede hacer cosas —crear un presupuesto, registrar un cobro—, siempre pidiendo confirmación antes.

¿Por dónde empiezo?

Por preguntarle algo al asistente. Se abre desde el botón flotante, se escribe la pregunta como se la harías a un compañero y contesta en la misma ventana.

Antes de la primera pregunta ayuda saber dónde está la frontera: qué sabe y qué no sabe el asistente. Sabe de tres cosas —el manual del programa, lo que tu empresa le haya escrito y los datos de tu ERP— y de todo lo demás rehúsa. Leerlo ahorra la mitad de las decepciones.

¿Cómo consigo que sepa cosas de mi empresa?

Escribiéndoselas. Lo que vendéis, cómo trabajáis y qué condiciones dais no está en ningún sitio del que pueda deducirlo: se pone a mano en la guía de conocimiento, en Configuración → Guía de conocimiento. Cómo se rellena y qué conviene poner: enseñarle al asistente cosas de tu empresa.

¿Puedo enseñarle una imagen o un documento?

Sí. Una captura de pantalla, la foto de un albarán en papel o un PDF se sueltan en la banda del panel y viajan con la pregunta: adjuntar una imagen o un PDF.

¿Cómo le pido que haga algo, no solo que me lo cuente?

Pidiéndoselo con la misma naturalidad. El asistente prepara una orden propuesta, te enseña qué va a hacer y espera a que pulses Confirmar: pedirle al asistente que haga algo en el ERP. Nunca escribe nada en el ERP por su cuenta.

Si el encargo tiene varios pasos encadenados —crear el cliente, facturarle y mandarle la factura—, es una tarea: encargarle una tarea de varios pasos. Una tarea tiene un plan, un presupuesto en créditos y una sola tarjeta de confirmación para todo el encargo, y sobrevive a que cierres el navegador.

¿Cómo decido cuánto se esfuerza en responder?

Con el selector de nivel de pensamiento, de tres posiciones: Rápido, Normal y Profundo. Es lo único que decides tú sobre el motor —nunca eliges el modelo de inteligencia artificial concreto, eso lo resuelve el programa—: elegir cuánto se esfuerza el asistente.

Por encima de esos tres está el análisis profesional, la respuesta de máxima calidad. Consume créditos de la suscripción, así que nunca se lanza solo: te lo ofrece y tú decides. Cuándo lo ofrece y qué cuesta: pedir un análisis profesional.

¿Cómo sé lo que estoy gastando?

Por respuesta y por empresa, en dos sitios distintos.

En cada respuesta, junto al nombre del asistente, hay una etiqueta con el esfuerzo que pediste para esa pregunta: ver con qué nivel te ha respondido. Queda ahí para siempre, así que el historial cuenta con qué nivel se preguntó cada cosa.

En conjunto, la pantalla Costes del asistente enseña cuántos créditos lleva gastados tu empresa en el periodo y cuánto queda: ver lo que consume el asistente.

¿Qué ocurre cuando confirmas una orden?

Hasta que pulsas Confirmar no ha pasado nada en el ERP: lo que ves es una propuesta escrita, no un cambio ya hecho. Al confirmar, la orden se ejecuta igual que si la hubieras hecho tú desde la pantalla correspondiente, con tus mismos permisos: el asistente no puede hacer nada que tú no puedas hacer.

El resultado queda registrado donde le corresponde —el documento en su serie, el cobro en su vencimiento— y se puede consultar y corregir desde la pantalla de siempre, sin volver a pasar por el asistente.

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