Remanente

El remanente es la parte que sobra o queda disponible tras realizar una serie de operaciones económicas. En contabilidad, hace referencia a la cantidad de dinero o saldo que permanece sin asignar a ningún destino concreto al cierre de un periodo determinado.

Aunque en lenguaje general significa simplemente “lo que queda”, en el ámbito empresarial tiene un significado más preciso y relevante para la gestión financiera.

El remanente como concepto contable

En términos contables, el remanente es:

El saldo positivo que queda tras cerrar un ejercicio y que todavía no tiene una aplicación específica.

Puede surgir después de:

  • Liquidar impuestos.
  • Pagar deudas.
  • Cubrir gastos previstos.
  • Asignar partidas presupuestarias.

Es habitual que se calcule al final del ejercicio fiscal, cuando ya se han cerrado las cuentas y se ha determinado el resultado del periodo.

¿Es lo mismo remanente que beneficio?

No.

El beneficio es el resultado positivo obtenido tras restar gastos a los ingresos.

El remanente, en cambio, es la parte del beneficio que:

  • No estaba prevista en los presupuestos.
  • No ha sido ya asignada a reservas, inversiones o reparto.

Por ejemplo:

  • Si una empresa obtiene beneficios y ya ha decidido destinar una parte a comprar materia prima o maquinaria, esa cantidad no es remanente.
  • Si, tras cubrir todas las previsiones, queda un saldo adicional no planificado, ese excedente es el remanente.

Qué hacer con el remanente

Una vez determinado el remanente al cierre del ejercicio, la empresa puede optar por diferentes decisiones estratégicas.

1. Reservarlo

Destinarlo a:

  • Reservas voluntarias.
  • Fondos de contingencia.
  • Cobertura de riesgos futuros.

Es una opción prudente que fortalece la solvencia empresarial.

2. Repartirlo

Distribuirlo entre:

  • Socios.
  • Accionistas.
  • Propietarios.

En forma de dividendos u otras fórmulas de reparto de beneficios.

3. Reinvertirlo

Asignarlo a:

  • Nuevos proyectos.
  • Expansión del negocio.
  • Innovación.
  • Mejora de instalaciones.

La reinversión puede impulsar el crecimiento futuro.

Remanente de producción

Existe también el remanente de producción, que no es dinero sino bienes en especie que han quedado sin vender o sin utilizar.

Por ejemplo:

  • Exceso de stock.
  • Material sobrante.
  • Productos no comercializados.

En estos casos, su aprovechamiento puede estar limitado si se trata de productos perecederos o de difícil reintroducción en el mercado.

El remanente en empresas públicas

En el ámbito público se habla de remanente de tesorería.

Sirve para:

  • Medir la solvencia de la entidad.
  • Evaluar su capacidad financiera.
  • Planificar inversiones futuras.
  • Financiar obras o servicios públicos.

Es un indicador relevante de estabilidad presupuestaria.

El remanente en el caso del autónomo

Para un trabajador autónomo:

  • El remanente suele convertirse directamente en beneficio neto personal.
  • No requiere decisiones societarias complejas.

No obstante, si el remanente es en especie (por ejemplo, stock no vendido), su aprovechamiento dependerá de su posibilidad de comercialización.

En resumen

El remanente es la parte del resultado económico que queda sin asignar al cierre de un periodo fiscal. No es exactamente lo mismo que el beneficio, sino la porción del mismo que todavía no tiene destino. Puede reservarse, repartirse o reinvertirse, y su correcta gestión es clave para la estabilidad y crecimiento de cualquier empresa.

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